La tecnología digital redescubre el mundo clásico al descifrar los manuscritos ilegibles hallados en Herculano
ABC
LONDRES. David Keys
Miles de obras de la filosofía, la ciencia y la literatura clásicas griega y latina –incluidos trabajos de Aristóteles, Arquímedes, Euclides y Epicuro– están a punto de ser redescubiertas, gracias a un avance científico clave realizado en Utah (Estados Unidos). Un equipo de alta tecnología digital permitirá leer piezas que hasta ahora eran ilegibles.
La mayor parte de la colección más grande de obras antiguas de filosofía, ciencia y literatura, hallada hace 250 años en la ciudad italiana de Herculano, no se ha podido leer debido a su mal estado de conservación. Armados con un equipo recientemente creado –diseñado para contemplar lo que no alcanza a ver el ojo humano y ni siquiera los microscopios– los expertos en clásicas de la Brigham Young University de Salt Lake City, en Utah, esperan poder leer hasta 700 obras filosóficas y literarias griegas y latinas anteriormente desconocidas y no identificadas. Hay trabajos perdidos de Aristóteles (sus 30 diálogos, conocidos por referencias de otros autores, pero que desaparecieron en la Antigüedad), obras científicas de Arquímedes, tratados matemáticos de Euclides, obras filosóficas de Epicuro, obras maestras de los poetas griegos Safo, Simónides y Alceo, las partes perdidas de la Juvenilia de Virgilio y creaciones de los poetas romanos Ennio, Accio, Catulo, Galo, Macer y Varo.
TRES MILLONES DE LÍNEAS
De los aproximadamente 1.200 manuscritos de Herculano –divididos en 2.500 grandes rollos de papiro– 400 no se han desenrollado aún y por lo tanto no se han leído en absoluto. De los 800 que se han desenrollado, 450 son tan difíciles de leer, que hasta ahora no se conoce muy bien su contenido y se sigue desconociendo su título y autor, hasta el punto de no poder siquiera hacer conjeturas al respecto. Los 800 rollos desplegados contienen un total aproximado de tres millones de líneas (diez millones de palabras) de texto, de los cuales hasta ahora se calcula que el 90% era ilegible. La nueva tecnología digital y otras técnicas recientemente inventadas permitirán al menos triplicar la cantidad de material legible, permitiendo así a los especialistas leer al menos el 30% de la parte de la biblioteca descubierta en el siglo XVIII. Sin embargo, historiadores y arqueólogos creen que en el interior de la villa permanece todavía el resto de la biblioteca, probablemente decenas de miles de rollos.
El fundador –un filósofo y poeta griego del siglo I a. C. llamado Filodemo– hace referencia a obras que casi con certeza estaban en su biblioteca y que hasta el momento está claro que no se han encontrado. El entusiasmo de las organizaciones de financiación privadas y el Gobierno italiano quizá se avive de nuevo como resultado del avance conseguido en Salt Lake City. La fiebre por lo clásico no ha hecho más que empezar. Así, En Gran Bretaña, los especialistas estadounidenses Dirk Obbink y David Blank de las universidades de Oxford y Reading pasarán los próximos cinco años leyendo ocho obras de retórica, hasta ahora sólo parcialmente desveladas, del fundador de la biblioteca, Filodemo, maestro del famoso poeta romano, Virgilio.
FIEBRE POR LO CLÁSICO
El gran clasicista británico Richard Janko, del University College de Londres, tiene intención de permenecer durante los próximos cinco años leyendo y reconstruyendo obras de crítica literaria escritas por Filodemo y hasta ahora ilegibles. En la Universidad de Oxford, una gran autoridad en filosofía estoica, Catherine Atherton, está leyendo una obra sobre lógica que anteriormente no se podía leer en su mayor parte, escrita a comienzos del siglo II a. C. por el filósofo griego Crisipo. En Noruega, Knut Kleve, de la Universidad de Oslo ha comenzado el proceso, que durará tres años, de utilización del equipo digital para leer una comedia romana del siglo II a. C. del dramaturgo romano Cecilio, una obra científica sobre física escrita en el siglo I a. C. por el poeta romano Lucrecio, y el libro sobre teología pagana, hasta ahora ilegible, escrito por Filodemo sobre la naturaleza de la religión y de los dioses. En Italia, María Carolina Santoro, de la Universidad de Nápoles, está utilizando el nuevo sistema para leer una obra anteriormente desconocida de Demetrio de Laconia, un filósofo griego del siglo II a. C. sobre la naturaleza de los dioses.
VICIOS Y VIRTUDES DE FILODEMO
Otro clasicista italiano, Mario Capasso, de la Universidad de Lecce, está leyendo un texto que antes era en parte ilegible, escrito por Filodemo sobre los vicios y las virtudes y dedicado a su alumno, el poeta latino Virgilio. En Alemania, el especialista clásico Jurgen Hammerstaedt, de la Universidad de Jena, está sacando a la luz fragmentos anteriormente no leídos de uno de los libros de retórica escritos por Filodemo. En Francia, el clasicista Daniel Delattre, de la Sorbona, ha conseguido reconstruir por completo uno de los libros clave de la obra filosófica de Filodemo sobre el efecto de la música en el carácter humano.Y en Estados Unidos, David Armstrong y Jeff Fish, de dos universidades texanas –Austin y Waco– y Jim Porter, de la Universidad de Michigan, están reconstruyendo obras de Filodemo sobre crítica literaria de la poesía. Los especialistas concluyen que la nueva tecnología digital revolucionará el acceso a obras perdidas del mundo clásico.